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miércoles, 23 de octubre de 2019

El enfrentamiento entre Corea del Sur y Japón puede desestabilizar la economía mundial en general y la tecnológica en particular





ASIA - Japón y Corea del Sur han sido durante décadas socios comerciales y los mayores aliados estratégicos de Estados Unidos en el continente asiático. Pero en los últimos meses, esa relación sufrió un vertiginoso deterioro. El 4 de julio, Japón disminuyó las exportaciones de tres importantes productos para la industria de la televisión y los teléfonos inteligentes de Corea del Sur, aparentemente como represalia a la demanda de Seúl de indemnizar a las víctimas del dominio colonial japonés sobre la península de Corea entre 1910 y 1945, aunque el gobierno nipón niega que esa sea la razón.

  • Esto implica que empresas japonesas deberán obtener la aprobación del gobierno y solicitar una licencia individual para exportar a Surcorea.


Según Tokio esta medida fue tomada debido a la "gestión inadecuada" de las exportaciones sensibles, y los medios japoneses informaron que algunos artículos terminaron en Corea del Norte mediante el trasbordo ilegal de productos. Yoshihide Suga, portavoz principal del gobierno y líder de la Oficina del Gabinete japonés declara que se vieron obligados a tomar acciones por "razones de seguridad". Pero a pesar de ello, hasta el momento no se han presentado pruebas que confirmen estas acusaciones.




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El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha recibido en los últimos dos años reportes de detención por parte de Surcorea de seis buques sospechosos de transferencias ilegales de productos, que podrían tener como destino Corea del Norte.

"Las estrictas restricciones de exportación, dirigidas a empresas buscan bloquear el crecimiento económico de Corea del Sur en un momento en que está tratando de dar un paso adelante… Sí es lo que Japón intenta lograr, nunca lo conseguirá", informó el presidente surcoreano Moon Jae In a sus asesores gubernamentales durante una reunión con los 34 principales conglomerados surcoreanos para examinar las dificultades que pueden enfrentar y delinear acciones a seguir ante las trabas japonesas.

Reaccionando a las acusaciones de Japón acerca "de que algunos materiales de doble uso podrían ser sacados como contrabando de Corea del Sur", Moon dijo que es un "grave desafío" para su gobierno, que está haciendo esfuerzos para mejorar los lazos intercoreanos y la paz en la península "dentro del marco" de las sanciones de la ONU. 



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Esto ha llevado a muchos a pensar que la verdadera razón detrás de las restricciones de exportación a Seúl es el fallo judicial de la Corte Suprema de Justicia surcoreana, que en 2018 ordenó a las compañías japonesas compensar a los coreanos que se vieron obligados a trabajar para ocupantes japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, así como el tema de las "mujeres de confort". 


Se teme que estas medidas desestabilicen la cadena de suministro global de productos de alta tecnología a corto y mediano plazo, sumando un problema adicional a una economía global que parece perder fuerza.

La disputa comercial se ha intensificado y se ha extendido a otras esferas de las relaciones bilaterales, con Corea del Sur decidiendo, en agosto, terminar el Acuerdo de Seguridad General de Información Militar (Gsomia) con Japón. El Gsomia es un acuerdo firmado en noviembre de 2016 por Seúl y Tokio para compartir información confidencial sobre las amenazas de Pyongyang. Pese a esto, el tratado se mantendrá vigente hasta el 23 de noviembre.

Japón también eliminó, en agosto, a Corea del Sur de su "lista blanca" de socios comerciales de confianza, la cual otorga tratamiento preferencial en el comercio de materiales industriales de doble uso. El mes pasado, Corea del Sur también retiró a Japón de su propia lista de socios comerciales de confianza.

Tras los anuncios de las medidas japonesas en contra de Corea del Sur, la sociedad surcoreana ha decidido tomar represalias con sus propias manos: un boicot generalizado de productos y servicios japoneses, desde cerveza hasta ropa y viajes.


Economistas aseguran que las restricciones a la exportación de tecnología podrían reducir 0.4 puntos porcentuales al producto interno bruto de Corea del Sur este año. Pero Japón no se queda atrás, siendo ya testigo de las repercusiones.

Según la Organización Mundial del Comercio (OMC) el año pasado Japón y Corea del Sur fueron respectivamente el cuarto y el sexto país del mundo con mayor exportación. El comercio del año pasado entre Japón y Surcorea alcanzó unos 85 mil millones de dólares, cantidad que supera el comercio entre Reino Unido y Francia.

Para el 13 de julio, una empresa financiera de EEUU Goldman Sachs entregó datos económicos de empresas japonesas tras el boicot surcoreano a productos japoneses, mostrando que en el sector textil, una de sus empresas de ropa más importante (Uniqlo) registró una caída del 6% en ventas (70% menos con respecto al año pasado); ABC Mart, empresa de calzados, reportó 20% menos en sus ventas; La empresa mobiliaria Muji un 4%, y la marca de Cerveza ASAI marcó un índice de pérdida del 6%.

La Oficina de Aduana surcoreana informó el 3 de septiembre que las importaciones de cerveza japonesa cayó un 97,1%. En el sector de los automóviles fueron en el mes agosto de 3.247 carros vendidos en 2018 a 1.398, lo que muestra un descenso en el consumo de alrededor del 50%. La empresa Nissan solo despachó 58 carros, registrando una caída del 88% en ventas.

El turismo sufrió una caída del 7,6% en julio y un 20% en agosto. Las pérdidas económicas de esta área en Japón se calculan en tres billones de dólares. 99% de los visitantes a la isla Tsushima o Daemado (nombre coreano) ubicada entre ambos países, son surcoreanos.


En Noboribetsu, ubicada en la parte norte de la prefectura de Hokkaido en Japón, famosa por sus aguas termales que se cree pueden curar varias enfermedades y dolencias, reportó una disminución de reservas de viaje de turistas coreanos en un 50%.

Existen 128 aerolíneas de viaje directo entre Seúl y Tokio, pero desde el inicio de este conflicto 43 de ellas cesaron sus operaciones y 42 disminuyeron la frecuencia de sus vuelos.

Solo en el sector turístico, el crecimiento económico de Japón cayó un 0.1%. En lo que se refiere a su producción, los costos de pérdidas se calculan en alrededor de 8,84 billones de dólares y en lo referido al valor añadido (IVA) la cifra es de 4,5 billones de dólares.

Ante las restricciones de Japón a los componentes necesarios para la producción de chips y teléfonos inteligentes, la empresa surcoreana LG reemplazó el 100% de los recursos japoneses con productos nacionales. Samsung tiene planteado proceder de igual manera próximamente.

Pero este boicot también afecta, en menor medida, las ventas en Surcorea. El nivel de pérdida en supermercados y tiendas departamentales, entre otros, oscila entre el 10 y 15%. Aunque esto ha motivado una mayor compra de productos nacionales, multiplicándose hasta cinco veces en comparación a inicios de año.

En la búsqueda de una solución diplomática
Pese a esta creciente tensión, las conversaciones bilaterales no están rotas. Ambos países se reunieron el 13 de octubre en Suiza con la OMC para intentar lograr un acuerdo en relación con la denuncia de Seúl sobre las restricciones de exportación de Tokio.

Después de casi seis horas de consultas, celebradas como parte de un proceso de solución de diferencias bajo las reglas de la OMC, las dos partes acordaron reunirse nuevamente para diálogos adicionales.

La próxima ronda de discusiones probablemente tendrá lugar antes del 10 de noviembre. En el caso de que no se llegue a un acuerdo, Corea del Sur y Japón pueden solicitar que el Órgano de Solución de Diferencias de la OMC establezca un panel para estudiar el caso a fondo.

El pasado 16 de octubre celebraron diálogos diplomáticos a nivel de trabajo, en Seúl. Kim Jung Han, director general de los Asuntos de Asia y el Pacífico del Ministerio de Asuntos Exteriores surcoreano, se reunió con su homólogo japonés, Shigeki Takizaki, para discutir sobre cuestiones de interés mutuo, según dijeron las autoridades de Seúl.

Por otra parte, el primer ministro surcoreano, Lee NakYon, se reunirá personalmente con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, durante su viaje a Tokio el 22 de este mes con motivo de la entronación del nuevo emperador japonés Naruhito, dónde hará entrega de una carta del presidente surcoreano.

Según la agencia de noticias surcoreana Yonhap, Lee y Abe podrían reunirse bilateralmente el miércoles o el jueves después de la ceremonia de entronización y el banquete posterior, donde el líder japonés tendría dificultades para establecer un momento para las conversaciones bilaterales.



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