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martes, 25 de febrero de 2020

Bulgaria, el socio europeo que seduce a los españoles



  
Bulgaria (EUROPA) - El país balcánico ingresó en la UE en 2007, aunque sigue siendo poco conocido. Está realizando esfuerzos para alcanzar una convergencia real con el resto de Europa y, aun con ciertas debilidades, merece la pena ser explorado. Además, existe una especial simpatía hacia España y los españoles.
    
  •   La mayor debilidad de su economía es la constante pérdida de población que se viene produciendo desde su entrada en la UE.   

Es uno de los países europeos más antiguos, ya que la civilización del cuarto creciente o fértil entró en Europa a través de Anatolia y Bulgaria, cuando el Mar Negro era un lago (en el Neolítico), por lo que conserva restos de una civilización avanzada desde el IX milenio antes de Cristo. Bulgaria llegó a formar un imperio en el siglo VII -si bien más tarde pasó cinco siglos bajo dominio del Imperio otomano-. Su historia, por tanto, es larga, y de ello da fe el magnífico Museo Nacional de Historia, situado a las afueras de Sofía.

Los búlgaros se sienten orgullosos de su pasado y, sin embargo, el país es un gran desconocido en Occidente. Por ello, fue también motivo de orgullo para ellos el reciente nombramiento -de alcance mundial- de su compatriota Kristalina Georgieva como nueva Directora Gerente del FMI.  



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  La estabilidad macroeconómica perdura en el tiempo
Este es un rasgo destacado por todos los analistas, hasta el punto de que, desde hace años, cumple con todos los criterios de convergencia nominal de Maastricht, llegando, en un determinado momento, a ser el único país de la UE, junto con Dinamarca, que los cumplía.

Bulgaria mantiene un crecimiento sostenido desde hace ya varios ejercicios, con aumentos continuos por encima del 3%, siendo, además, el país que más rápido está creciendo dentro de la UE. Incluso la cifra prevista para 2019 un 3,7% (todavía provisional) superaría en cinco décimas la del año anterior (3,2%).

Bien es cierto que para 2020 se prevé una pérdida de impulso de la economía búlgara por la ralentización de las exportaciones, el consumo y la inversión, pero además por la constante pérdida de población que sufre el país.

Otras magnitudes son también dignas de elogio, como el superávit presupuestario del 0,1%, una deuda pública del 27,6%, un nivel de desempleo de alrededor del 4%, una inflación del 3,1% en 2019 y un saldo positivo de la balanza por cuenta corriente de unos 3.000 millones de euros (2018), favorecida esta última de forma decisiva por la importante llegada de reservas de los emigrantes búlgaros, muchos de ellos afincados en España.

Si no hay cambios de última hora, el próximo mes de abril entrará en la "sala de espera" para la introducción del euro, mecanismo de supervisión previo para su adopción definitiva de la moneda europea. A partir de ahí, en un plazo razonable, formará parte de la divisa común.  


  El país, ante varios envites
La estabilidad macroeconómica en muchas ocasiones no es suficiente para el bienestar de un país. En este sentido, Bulgaria es el país de menor renta per cápita de la UE (7.900 euros), un dato que solo ha ido avanzando lentamente a lo largo de los años y que suponía en 2018 un 51% de la renta media comunitaria. Contiene también las tres regiones más pobres del territorio comunitario y es, además, el de mayor desigualdad en la distribución de la riqueza.

Pero la mayor debilidad de su economía es la constante pérdida de población que se viene produciendo desde su entrada en la UE. Desde entonces ha disminuido un 37%. El deficiente desarrollo del país y las perspectivas de mejora del nivel de vida en otras partes de Europa, entre otras circunstancias, han desencadenado este proceso, que no tiene visos de revertirse en los próximos años. De ahí se deriva la escasez de mano de obra cualificada. La consecuencia es clara: actúa como un factor limitativo del crecimiento.

No puede dejarse de lado tampoco la presencia de una fuerte percepción de corrupción -según el Índice de Percepción de la Corrupción elaborado por Transparency International-, así como de burocracia.

Además, y de acuerdo con varios paneles internacionales de expertos, la Justicia estaría actuando en el país como lastre para el despegue económico. 



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Un mercado muy segmentado

A pesar de haberse incorporado ya a la UE en 2007, Bulgaria mantiene un importante retraso en el grado de convergencia real con sus socios comunitarios. Su mercado se encuentra todavía muy dividido entre la población de mayor renta y los más desfavorecidos.

Bien es cierto que en los últimos años está surgiendo una incipiente clase media, principalmente urbana, alrededor de los sectores más pujantes de la economía moderna, como las TIC y las nuevas tecnologías.

En cuanto a su estructura empresarial, se trata de un mercado de pymes. El 93% de ellas son microempresas, el 6% pequeñas compañías y el 1% restante son medianas. De todas ellas, el 42% son firmas familiares, que aportan el 20% del PIB del país y crean un tercio del empleo.

Un detalle a tener en cuenta por los actores interesados en este mercado es que casi el 72% de los directivos empresariales son mayores de 50 años, lo que indica que todavía la gente joven mejor formada no acaba de incorporarse a la economía y, en muchos casos opta por la emigración. Además, las decisiones no se toman, en general, de forma colectiva, sino que es el más alto ejecutivo de la compañía el que decide.

El mercado es pequeño y los sectores de mayor interés son muy variables. Los operadores locales están muy asentados y se conocen todos, por lo que tendrán facilidad para conocer los pasos que haya dado en el mercado cualquier empresa proveniente del exterior. Por otra parte, aunque lleven todavía un retraso en su implantación, conocen perfectamente los adelantos de todos los sectores.

Aunque hay dificultades por la ya referida inseguridad jurídica, no existen, sin embargo, problemas con los pagos, cobros o de tipo fiscal. Los empresarios búlgaros son muy serios y por tanto las relaciones puramente comerciales funcionan satisfactoriamente. 


¿Exportar más que invertir?
El mercado búlgaro parece más sencillo de abordar desde el punto de vista de la venta de productos que no para el desarrollo de inversiones productivas. El país aparece en el puesto 61 (de 190 posiciones) en el informe "Doing Business" del Banco Mundial 2020 sobre facilidad para hacer negocios.

Productos como los materiales de construcción, productos agroalimentarios bio y dietéticos, hábitat, moda, confección y ocio, entre otros, ofrecen oportunidades para la exportación.

Por el contrario, la inversión extranjera directa (IED) ha caído de forma muy importante. En 2007 representaba el 19% del PIB, mientras en 2018 solo alcanzaba el 1,5%.

Varios factores han influido en esta evolución, desde la fuerte contracción del flujo inversor mundial hasta la desviación de estos flujos hacia mercados de mayor potencial o tamaño. La falta de mano de obra cualificada no favorece tampoco los proyectos inversores de los operadores extranjeros.

De todos modos, un profundo estudio del mercado y sus posibilidades en determinados sectores puede desembocar en un negocio de éxito, como es el caso de la empresa castellonense Keros Cerámica, fabricante de pavimentos y revestimientos cerámicos, y que El Exportador tuvo la oportunidad de visitar (ver vídeo al final de este artículo), o de otras firmas como Roca Sanitarios, Tepro, o algunos de los principales grupos hoteleros españoles que operan en régimen de franquicia.

La participación en licitaciones públicas en Bulgaria plantea serias dificultades que conviene tener en cuenta. Se da la circunstancia de que muchas empresas locales, sobre todo de infraestructuras, han ido adquiriendo experiencia y saber hacer y se consideran capaces de desarrollar los distintos proyectos por sí mismas.

Eva Povedano, consejera económica y comercial de la Embajada de España en Sofía, destaca que "muy recientemente Bulgaria ha alcanzado el primer puesto como receptor de fondos de la UE para medio ambiente, y que va a recibir 400 millones de euros para utilizar en este amplio macrosector, lo cual abre la oportunidad de inversiones a medio plazo, aunque más como proveedores o ingenierías que como licitantes de obra pública". "No es recomendable, para cualquier licitación, que la empresa española acuda sola, sin socio local de relevancia", añade.

Bulgaria y España, excelentes relaciones 
Las relaciones entre ambos países, tanto políticas como económicas, son magníficas. Hay que tener cuenta que nuestro país siempre ha apoyado la integración de Bulgaria en los organismos internacionales de los que España es miembro.

Uno de los pilares de esta relación es la presencia en nuestro territorio de una importante comunidad de emigrantes búlgaros, unos 300.000 según las estimaciones, asentados en todo el territorio nacional, Madrid y Levante en el pasado pero, más recientemente, en las áreas despobladas del norte de Castilla. Este hecho ha aumentado el interés por nuestro país y nuestro idioma, lo que ha incrementado el turismo y la frecuencia de vuelos entre ambos países.

Es significativo comprobar también una cierta semejanza en la mentalidad de españoles y búlgaros, en tanto que países sureños. El entendimiento mutuo es fácil y no existen barreras sociales entre nosotros. Así lo manifestaron varios de los entrevistados in situ por El Exportador para preparar este reportaje.

España es uno de los principales socios comerciales e inversores del país balcánico. En 2018, ocupábamos la sexta posición como proveedor y la 11ª como cliente.

La balanza comercial, favorable a nuestro país desde 2008, se ha movido en los últimos años en una tasa de cobertura de entre el 200% y el 300%. Un dato relevante es la fuerte concentración de las exportaciones e importaciones entre ambos mercados, centradas por nuestra parte en la venta de mineral de cobre y la compra de cereales.

En cuanto a las inversiones, en consonancia con la tónica general de Bulgaria ya puesta de manifiesto con anterioridad, se han ido reduciendo con el paso de los años. La IED acumulada neta entre 2004 y 2018 se situó en los 1.106,3 millones de euros, siendo el año 2007 el de mayor flujo, con 418 millones.

Pero, para concluir, los operadores españoles tienen que tener en cuenta un dato importante para animarse a llegar hasta este mercado: España es también un socio muy relevante para Bulgaria desde su propia perspectiva, tanto en lo que se refiere a sus exportaciones, como a las inversiones directas recibidas, a las remesas de emigrantes y a los ingresos por turismo.

¿Por qué no acercarse, entonces, a este nuestro socio europeo? Pero, eso sí, acudan a la Oficina Económica y Comercial en Sofía antes de entrar en este mercado, que no es sencillo la primera vez. En definitiva, vengan; pero déjense asesorar en sus inicios.



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