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jueves, 29 de agosto de 2019

El fondo japonés SoftBank invierte en las principales compañías de vehículos de alquiler y compartidos de todo el mundo



JAPÓN - No importa la marca ni dónde circule. Ya sea la estadounidense Uber, la india Ola, la china DiDi, la singapurense Grab o la brasileña 99. Todos estos servicios de transporte de pasajeros rinden tributos a un jefe común: la firma japonesa de inversiones tecnológicas SoftBank. En los dos últimos años, este conglomerado con sede en Tokio se ha hecho con participaciones importantes en cada una de las empresas encargadas de mover a miles de millones de personas alrededor de todo el planeta. 


  • SoftBank, el fondo japonés que ha invertido 18.000 millones en Uber y también en su competencia, se hace con las principales compañías de vehículos de alquiler y compartidos del planeta 

 

El emperador nipón del rideshare —mayor accionista de Uber, con un 17,5% de su capital— ha invertido más de 20.000 millones de dólares (casi 18.000 millones de euros) en estas empresas. Una estrategia que busca el control del mercado con varias firmas para que, cuando empiecen las fusiones entre compañías, SoftBank obtenga beneficio sin perder un yen.



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Hace dos meses, el emprendedor Bhavish Aggarwal rechazó la sugerente oferta de SoftBank de inyectar casi 1.000 millones de euros en Ola, su servicio de transporte de pasajeros en India. Según Bloomberg, el cofundador de la empresa de vehículos compartidos buscaba así proteger la independencia de su compañía frente a la firma japonesa, que ya cuenta con una participación del 29%. De haberse producido el acuerdo, SoftBank controlaría el 40% de Ola en un mercado, el indio, con 1.250 millones de potenciales usuarios y técnicamente dominado por los 5,5 millones de trayectos semanales de Uber, su competidor. Curiosamente, parte importante de las acciones de la compañía con sede en San Francisco pertenece a Softbank desde finales de 2017.

Un modelo de inversión agresiva en empresas rivales reproducida en diferentes latitudes del mundo. En 2016 y después de tres años de competencia feroz por el mercado chino entre la firma local DiDi Chuxing y Uber, esta última perdió cerca de 2.000 millones de dólares en una guerra de precios contra DiDi, cuyo 20% pertenece a SoftBank. En 2014, invirtió 250 millones en la singapurense Grab, competidora de Uber en ocho países del sureste asiático. A través de DiDi también destinó otros 100 millones a Lyft, rival directa en Estados Unidos y Canadá de Uber, y puso pie en el mercado latinoamericano mediante su incursión en varios países de la región y la compra, el año pasado, de la exitosa rideshare brasileña 99.  



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"África y el este de Europa son mercados por definir y con mucha fidelidad de clientes aún por consolidar", explicaba a Forbes el analista de la firma Canalys, Joe Kempton. Desde 2017, DiDi llevó su batalla con Uber a varias ex repúblicas soviéticas además de Kenia, Nigeria, Uganda o Sudáfrica. "Se puede crecer localmente al tiempo que se hace globalmente, lo que también crea grandes sinergias", decía un portavoz de la empresa china a la revista. Una filosofía, la de la sinergia, que describe el entramado tecnológico de SoftBank y las ambiciones de controlar el mercado automovilístico del futuro de su director general, Masayoshi Son.


Pese a tener el dudoso honor de ser quien más dinero perdió durante la burbuja de Internet a finales de los noventa, la estrategia de negocio del magnate japonés ha repetido éxitos al combinar inversión en telecomunicaciones, start-up e inteligencia artificial. Entre los 50 más ricos del mundo según Forbes, la fortuna de Masayoshi Son se estima en 23.000 millones de dólares desde que se inició con su temprana incursión en Alibaba, de la que el holding SoftBank posee el 29,5%.
Liderada por su grupo de inversión, Vision Fund, SoftBank cerró este año fiscal con un aumento del 35,8% en ganancias netas —12.800 millones de dólares—, lo que hace que su capitalización sea de 112.400 millones, según Forbes.

A finales de marzo, el valor de las inversiones de Vision Fund en 69 compañías creció hasta 72.300 millones de dólares, desde los iniciales 60.100 millones, gracias a los dividendos de Uber y la start-up de hoteles indios OYO.

Pérdidas y éxitos

Pero la ambición de Masayoshi Son en el sector del transporte va más allá de la multiplicación de sus ganancias. El empresario japonés puja por liderar los tres billones de dólares de la industria automovilística ahora dominada por vehículos personales hacia un abanico de servicios disponibles por aplicaciones, que van desde el alquiler hasta los coches compartidos, pasando por vehículos de reparto por robots y coches autónomos.

El alcance de las inversiones, según Reuters, no es público, pero el análisis de la agencia de noticias muestra que ­Masayoshi Son es uno de los pesos pesados que determinará cómo personas y bienes se moverán en el futuro mediante socios clave como Uber y Toyota. Junto a su participación en la empresa estadounidense, SoftBank firmó un convenio con el fabricante japonés de automóviles para desarrollar servicios de movilidad autónoma. En otoño de 2018, el acuerdo cristalizó con la fundación de la sociedad conjunta, Monet Tecnologías, que fabricará estos vehículos en 2020 en Japón para expandirse por el resto del mundo.

"La empresa de movilidad es solo el primer paso", dijo entonces Masayoshi Son durante la charla con el presidente de Toyota, Akio Toyoda. "Habrá un segundo y tercer paso, y espero que mejore en el futuro". El lunes pasado, SoftBank anunció la creación de un servicio que usará datos de navegación por satélite y las centrales de telecomunicaciones para dar energía a autobuses, drones y equipos agrícolas autónomos.





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